Admito mi culpa, Su Señoría: aunque soy italiano, he comido pizza de Domino's tres veces, en Milán y Turín. Anhelaba revivir las emociones de la pizza comida en América.
Pero ninguna emoción.
Los italianos no son tan cerrados como creen
Verán, los italianos somos de los pueblos más conservadores del mundo en materia de comida, pero un amplio segmento del mercado en las grandes ciudades está perfectamente abierto a sabores y tradiciones diferentes. En Italia encuentras un restaurante de sushi en cada barrio, incluso en pueblos pequeños. Y en cada gran ciudad hay algún restaurante indio, mexicano o chino.
¡Sí, comemos espaguetis chinos (noodles)!
El error fatal
El problema es que la pizza de Domino's que llegó a Italia no tenía nada que ver con la pizza americana. A nosotros nos gusta (¡pero no se lo digan a nadie!) la pizza americana porque es más grasienta, más gorda y llena de ingredientes que la nuestra. Pero Domino's pensó bien en no traer este tipo de pizza a Italia. Su estrategia fue copiar nuestra pizza. Mal.
Resultado: un desastre.
La lección de marketing
En definitiva, no era un error per se abrir pizzerías de Domino's en Italia. Hay un mercado en las grandes ciudades que aprecia las propuestas culinarias extranjeras. El error fue no traer una verdadera novedad y no ofrecernos la auténtica pizza americana.
Cuando entras en el mercado del enemigo, no copies al enemigo. Lleva algo que el enemigo no tiene. Esta es una regla básica de marketing que evidentemente en Domino's nadie enseñó.


