Pregunta amplísima cuya respuesta debería implicar un curso de psicología social. Aprovecho la ocasión para hablar de los seres humanos en general.
Los nazi-veganos: el primer problema
A finales de los 2000 noté una tendencia fantástica: gente que hasta el día anterior comía alitas de pollo hasta en el desayuno, de repente despertó enamorada de los animales. Se hizo vegana sin pasar por el vegetarianismo y, como cualquiera que oscila del cero absoluto al calor del infierno, empezó a montar un escándalo tremendo gritando que comer animales es cosa de bestias satánicas.
Los definí entonces como "nazi-veganos", y parece que no fui el único en acuñar el término porque años después la palabra se volvió mainstream.
Estaba seriamente furioso con esta gente, y todavía lo estoy. Desde niño sufrí todo tipo de acoso por mi elección vegetariana — no estaba de moda, así que era yo contra todos — y siempre me defendí intentando no decirles a los idiotas conservadores que me insultaban que el problema no era yo, sino ellos.
Luego llegan estos cuatro exaltados por la novedad que hasta ayer bebían sangre de ternero, se dan aires de superioridad y me arruinan la causa veg. Para mí es algo serio: está en juego mi planeta.
La comida como identidad: el segundo problema
Para una especie omnívora que puede virtualmente comer cualquier cosa, lo que un grupo humano elige comer nos dice más sobre el grupo que sobre la comida en sí.
Omnívoros = podemos comer lo que queramos. No significa = debemos comer de todo un poco. No es una sutileza semántica. Es una diferencia sustancial.
En Occidente se ha creado una cultura alimentaria bastante extrema: la de la carne. La gente está convencida de que es "natural" comer carne de dos a cinco veces por semana. Para un sociólogo, el término "natural" es un indicador de artificio cultural y manipulación inconsciente.
La gente en Occidente es ciega a la carne. Es para ellos una especie de commodity, como el trigo. Si la carne define tu cultura, también te define a ti. Estructura tu ego. Si quitas la carne, se derrumba el escenario.
"La carne es narración" — Jonathan Safran Foer. Y tiene razón.
Disonancia cognitiva
Supongamos que eres hiper-racional. Es cuestión de tiempo antes de que conectes los puntos y veas que el consumo de carne occidental es irracional. Estúpido. Porque no es óptimo para nuestra especie. Porque es la segunda causa de contaminación y desertificación. Porque genera resistencia a los antibióticos. Porque está vaciando los mares. Porque genera sufrimiento en miles de millones de criaturas con cerebros complejos.
¿Cómo crees que reacciona la población cuando haces estos argumentos?
Hipótesis 1: Comprenden la racionalidad de tus argumentos y se confrontan constructivamente. Improbable.
Hipótesis 2: Enloquecen y se enfurecen. Porque se sienten agredidos en los fundamentos de lo que ellos mismos son. Tienen un hombrecito furioso que les susurra: "¡Este está cuestionando tu grupo social! ¡No puedes permitirlo!"
Al no poder matar al interlocutor, se limitan a racionalizar una sensación desagradable generando explicaciones pseudo-racionales para invalidar al "adversario" y desarmar la disonancia cognitiva.
Las excusas clásicas
- "¡Pero la B12! ¡No es natural suplementarla!" — Falso.
- "¿De dónde sacas las proteínas?" — Premisa falsa.
- "No comer carne es de blandos" — Sin comentarios.
- "El gluten hace daño" — Falso, si no eres celiaco.
- "Evolucionamos como cazadores" — Sí, claro, mucha suerte banqueteando con carne regularmente antes de la ganadería.
- "¡Pero el aguacate contamina!" — Claro, un filete seguro no contamina diez veces más.
Obviamente esta respuesta no se refiere a todos, sino solo a las personas descritas en la pregunta. Hay muchísima gente inteligente que no cae en estos sesgos.

