Chi Sono Libri Podcast Servizi Risultati Premi Stampa Fuori dai denti ENES
De dónde nace el miedo a revelar las emociones
Filosofía

De dónde nace el miedo a revelar las emociones

26 de diciembre de 20173 min lectura

Para los hombres es una cuestión de socialización.

El entrenamiento invisible

Primaria: nuestros padres, abuelos y tíos nos enseñan inconscientemente que un hombre es íntegro en sus emociones y debe contenerlas.

Secundaria: películas, amigos, libros. Todo nos dice que es femenino exponer las propias emociones. Cuando lo hacemos, somos insultados y masacrados con burlas.

A pesar de los tópicos sobre el tema, no veo esta enseñanza como negativa en sí misma.

El autocontrol como herramienta

Vale, si es patológico es un problema, y sentirse masculino porque reprimes algo es absurdo. El machismo es una estupidez absoluta — durante años traté con medias tintas sin autocontrol que me señalaban lo poco masculino que era ser vegetariano. Bastante ridículo, dado que cualquier posición minoritaria basada en la racionalidad exige un carácter de hierro y fuerza de voluntad.

Pero en la mayoría de los casos, un excelente filtro es bastante útil para evitar la escalada emocional de las situaciones. Empezando por evitar efectos autocatalíticos de locuras colectivas basadas en emociones — véase antivacunas, reuniones o juntas de vecinos.

El vómito de estados de ánimo

Hay una tendencia en nuestra sociedad que nos dice lo importante que es ser siempre directos y estar listos para comunicar cada mínimo soplo emocional a quienes nos rodean. El resultado es claro en cada red social: todos siguen diciéndonos cómo están, cuánto están felices, tristes, excitados, deprimidos.

Es un ruido continuo, un vómito de estados de ánimo que no nos deja ver cuándo alguien está realmente deprimido y necesita ayuda, o cuándo ha pasado algo realmente excepcional que merece celebrarse.

Si todo es increíble o terrible, todo pierde significado. Ya no tenemos brújula.

La paradoja de los likes

La gente se siente legitimada para decir siempre todo lo que siente, aunque sean emociones temporales. Estamos convencidos de que así todos compartirán y todo será más real e intenso. Pero lo que ocurre es más bien una tormenta de likes y corazoncitos baratos. Comentarios banales. Repetición de guiones sin memorización.

Y luego — recomiendo el experimento a todos — se descubre mágicamente que nadie recuerda a qué le dio like. Mientras casi todos recuerdan esa frase o post poco popular, contracorriente y sin gritos de mercado que sin embargo les hizo pensar. Curioso.

Saber cuándo, no reprimir

No estoy diciendo que sea necesario reprimir las emociones. Sino más bien saber cuándo comunicarlas y cómo. Nuestra inteligencia de especie se manifiesta también en reducir el ruido y la banalidad.

La emoción del momento a menudo pasa. Algo relevante, no. Un fuerte autocontrol permite distinguir los dos casos.

Compartir
Torna a Fuori dai denti