El tema es inmenso, y es el caso típico en que la mejor estrategia para empezar es comprar un montón de libros y estudiar. En segundo lugar, practicar sin parar. Así que solo daré algunos consejos aleatorios.
Preparación: no eres Steve Jobs
Steve Jobs se preparaba durante semanas. Y tú y yo no somos Steve Jobs. Así que debemos prepararnos aún más tiempo.
La parte más importante en mi experiencia es tener una presentación Keynote o PowerPoint excepcional. Para lograrlo, hay que modificarla y rehacerla muchas veces hasta llegar a la esencia del mensaje y hasta que cada paso lógico sea comprensible para un niño de 6 años.
Es un trabajo duro. Para mi último discurso de hora y cuarto, trabajé 3 semanas en la presentación, algunos días 4 horas. El método es simple: crea la presentación, pruébala dos veces, anota lo que desentona o requiere demasiados conceptos, arréglalo. Bucle.
Para preparar un curso de marketing de 8 horas trabajé un año en la presentación. Recuerda: no somos Steve Jobs.
Las diapositivas: haz lo contrario de las agencias
Las diapositivas ayudan pero deben contener elementos paralelos y no sustanciales. Así que texto al mínimo o cero, gráficos elementales, fotos. Mi consejo: toma las presentaciones de las agencias de consultoría y los grandes directivos y haz exactamente lo contrario.
En el escenario: el show eres tú
El show eres tú. La atención va sobre ti. Siéntela y búscala. Disimular no funciona. Siente tu cuerpo seguir tu energía natural. Manos en los bolsillos solo para dramatizar. Haz muchas pausas dramáticas. Crea pathos. Anima. Haz vibrar al público. Involúcralo.
Si puedes, muévete entre el público. Camina adelante y atrás, no a los lados.
La responsabilidad siempre es tuya
Si no se escucha bien, si falta aire, si hay problemas en la sala: es tu culpa porque no pediste a los técnicos que lo arreglaran a tiempo. Durante una presentación mía en invierno en un local grande hice apagar el ventilador de calefacción porque hacía ruido. La gente tenía frío pero escuchó con atención. Tu responsabilidad. Siempre y sin excusas.
Bromas y autenticidad
Tienes que ser el tipo capaz de hacer bromas. No te esfuerces si no te salen. Yo tiendo a improvisar solo las bromas: si salen bien, genial; si no, paz. Puedes compensar con el cuerpo para hacer cosas divertidas.
El verdadero propósito
El propósito de hablar en público es generar un cambio en la gente. ¿Cuándo fue la última vez que intentaste convencer a alguien de hacer lo correcto? Si no forma parte de ti, no hables en público. En serio, no serías creíble.
Porque hablar en público es aterrador y terrible. Y al mismo tiempo revitalizante y una de las experiencias más gratificantes de la vida. Es evidente que si no tienes una presentación excepcional, no estás preparado y no eres de los que intentan convencer al prójimo, solo tendrás la parte negativa.
Haz un curso de teatro. Practica frente a personas. Si no estás convencido de algo, no lo digas. Debes querer a tu público. Debes tener baja tolerancia al aburrimiento y a los clichés, de lo contrario nunca serás un buen crítico de tu propio trabajo y aburrirás al público como sucede siempre en las reuniones corporativas.
